martes, febrero 26, 2008

Ovación y vuelta para ‘El Niño del Talante’

Tras la conmemoración del 25º aniversario del Estatuto de Autonomía de Extremadura, volvemos al ruedo electoral. Anoche se celebró el debate entre los candidatos a la Presidencia del Gobierno de España de los dos partidos políticos mayoritarios, el primero después de 15 años añorando el mano a mano que protagonizaron Felipe González y José Mª Aznar allá por 1993. En el caso de ayer el cartel anunciaba a dos maestros que tomaron la alternativa hace cuatro años y que a lo largo de esta legislatura se han vestido de luces en más de una ocasión: José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) y Mariano Rajoy Brey (PP).

Los diestros no necesitaron más presentación. Como tampoco era necesario esperar a ver el final del debate de anoche para dictaminar quién de los dos merecería salir por la puerta grande, y quién la bronca y almohadillas de la mayoría del electorado que estuvimos anoche pegados al televisor.

La tarde-noche parece que prometía. La Academia de Televisión, empresa encargada de organizar la corrida, se implicó muy a fondo en los preparativos de la “Fiesta Nacional”. La expectación era tal en las últimas semanas, que se agotaron las entradas hasta en la reventa. La moderna plaza cubierta estaba abarrotada, más que la del otro día en Valencia, y millones de telespectadores copamos todos los tendidos para presenciar el mayor acontecimiento taurino de la democracia en los últimos tres lustros. Los respectivos apoderados se pusieron de acuerdo hasta en el más mínimo de los detalles, desde el sorteo de los astados hasta el color y ornamentación de los capotes del paseíllo… Además, los dos matadores y sus respectivos cortejos, ya habían estado calentando el ambiente en los últimos días.

Y dio comienzo la corrida con el visto bueno de la Presidencia, que esta vez estuvo más despistada que hace 15 años en la moderación de la lidia. La puerta de los toriles se abría y ambos tuvieron que bregar por igual las reses de varias ganaderías: economía y empleo; asuntos sociales; política exterior y seguridad; políticas institucionales; y retos para el futuro. Sonaba el clarín y los maestros, haciendo las veces de subalternos y picadores, salieron al coso exponiendo sus argumentaciones.

En el primer tercio Rajoy entró, capote de brega en mano, intentando acosar directamente y ejecutando su primera suerte de varas: critica la marcha de la economía y acusa al Gobierno encizañar la sociedad. Por su parte, Zapatero no pierde el temple y frena al toro después de hacerle un quite por chicuelinas: mientras la oposición de la derecha se ha dedicado a crispar e insultar, las cifras demuestran que la desaceleración “mundial” no mellará el crecimiento económico del país.

Suenan los clarines y timbales del segundo tercio y Rajoy ejecuta su ya previsible y cansina suerte de banderillas: el terrorismo etarra, la inmigración masiva y la ruptura de España; a pesar de la pitada del público en los tendidos, el “toro” del terrorismo no fue devuelto a los corrales. El Presidente del Gobierno, como gran figura del toreo que es, dio nuevamente ejemplo y por verónicas aguantó la embestida: recordó los centenares de víctimas asesinadas por ETA y en el 11-M que hubo en la legislatura de 2000-2004, frente a los 4 asesinatos de ETA; refrescó la memoria sobre la regularización de inmigrantes mediante “bono-bus” en la etapa de Aznar; y acusó al Partido Popular de utilizar el Estatut de Catalunya para desestabilizar las instituciones del Estado con fines partidistas.

Al final suena el último cambio de tercio y los diestros fueron a por la suerte suprema. Rajoy se empeñó en seguir toreando con el terrorismo utilizando a sus víctimas, y estoque en mano pidió el voto resaltando la idea de España. Por su parte, Zapatero entró a matar con su tizona abogando por los artistas y científicos (mencionando al 'oscarizado' Javier Bardem), apostando por mejorar y ampliar los derechos sociales y por una España que defienda “la paz y la igualdad en el mundo”; tras rematar la faena, se la dedicó al público que abarrotaba la plaza con un “no puedo prometer que todos tengan éxito en la vida, pero sí que todos tengan las misma oportunidades para tener éxito. Buenas noches y buena suerte".

También habría que reflejar en la crónica taurina que maletillas como Gaspar Llamazares (IU), ‘Escañito Pelao’, o Rosa Díez, ‘La Vizcaína’, manifestaron insistentemente sus ganas de saltarse al ruedo; deseosos de intentar alcanzar la gloria, al final ha sido mejor que no se lo permitieran: lo de anoche no era una capea o becerrada a las que acostumbran ir, sino una corrida en toda regla en la que se exponían a vestir de luto a sus respectivas familias.

Fue una tarde espectacular, una corrida mítica, inolvidable. Si bien ambos diestros tuvieron alguna cogida, lo cierto es que Mariano Rajoy Brey, ‘Marianillo de los Hilillos’, fue el más revolcado. Su taleguilla blanca terminó amarronada y no precisamente por el color terrizo del albero… Se ve que ya no está en tan buena forma, que debe retirarse de los ruedos al igual que sus coetáneos y dar la alternativa a alguien de su “escuela”. Aunque siempre puede seguir vinculado al mundo de la tauromaquia trabajando como bombero-torero…

No obstante, teniendo como antecedentes las corridas benéficas con las que nos deleitaron en el Congreso esta legislatura (los debates sobre el estado de la Nación, por ejemplo), estaba claro quién iba a llevarse la ovación y vuelta con las dos orejas y el rabo: José Luis Rodríguez Zapatero, ‘El Niño del Talante’. Seguro que la próxima semana habrá pulido su técnica para conseguir salir a hombros por la puerta grande del 9 de marzo.

3 comentarios:

Rubén Alfaro dijo...

Increíble literatura taurina Juanmi; lo podría haber firmado el mismísimo Cossío. Me ha gustado tu crónica abelmontada del debate del pasado lunes. Si te digo la vedad pensé en decir algo así yo también, lo que pasa es que la semana pasada un compañero de Juventudes me llamó la atención al dedicarle un post a la vuelta de Morante de la Puebla y me estoy cortando en la web con los asuntos taurinos.
De todas formas vimos a un toricantano, soso, sin temple, sin trasmisión que todos los toros le chorreaban y no le dejaban cojer el sitio porque se ha pasado los últimos cuatro inviernos sin entrenar, sin encontrar su estilo y sin pegar un mísero pase de salón. Sin embargo la figura que abría cartel venía a esta cita a revienta calderas con la mente muy puesta en el triunfo y en las dos orejas. Toreó despacio, templao y trasmitiendo a los tendidos. Cuando la res apuntaba sus perchas a la femoral, se cruzaba, le ganaba el terreno, le citaba de frente y por derecho y realizaba el embroque con los olés del respetable. Tarde que será recordada por el buen aficionado que asistió al fin de las expectativas del veterano gallego que ya las empresas taurinas lo tratan como a uno del montón.

Un saludo Juanmi!

¡ya va el morlaco aliñao!

Juan Miguel Méndez Peña dijo...

Tienes razón, compañero; este post te pega más a ti... He descubierto en mí una faceta taurina oculta que todos desconocían hasta el momento. Pensándolo bien, uno se da cuenta de lo rica que puede llegar a ser la jerga taurina. ¡Y eso que no sé de tauromaquia ni la cuarta parte sabes tú! En cualquier caso, sin simpatizar mucho con la celebración de la Fiesta Nacional, respeto a los que la defendéis.

Sigo de cerca esta emocionante campaña, sobre todo en Valencia. Sé que, a pesar de las disensiones internas (con un PSPV "apuntalado" con la gestora), VÁIS A SER EL ARRIETE QUE ABRIRÁ LA PUERTA DE LA MONCLOA AL PSOE. Sólo queda que el lunes que viene Zapatero coja a Rajoy por los cuernos y le dé la 'puntillá'.

Un abrazo, Rubén.

Santiago Chiva de Agustín dijo...

Hola.
La inmigración tiene una cara humana; me ha gustado la movilización que -por encima de ideologías y creencias religiosas- han hecho en el Reino Unido el grupo “Strangers into Citizens”. Austen Ivereigh, su principal promotor ha explicado en Granada el pasado fin de semana cómo han logrado que los tres principales candidatos para la alcaldía de Londres de las municipales que se celebran –el conservador, el laborista y el liberal- apoyaran su propuesta, que la Cámara de los Comunes la haya discutido y que el partido liberal la haya hecho suya.
Su planteamiento no es solidaridad ingenua sino puro pragmatismo británico: sacar del limbo legal en que se encuentran cientos de miles de personas que nunca podrán ser repatriadas por el inmenso coste que supondría. No es una tarea popular: la objeción que se le pone -el posible efecto llamada de una medida como ésta- es seria. Sin embargo la propuesta humanitaria es compatible con la fortaleza del Estado en el control de fronteras y contra la delincuencia. Un ejemplo de movilización ciudadana desinteresada del que los españoles podemos aprender mucho…

Santiago
http://opinionciudadano.blogspot.com/